Freelance es un término inglés, adaptado por las sociedades para describir a aquel profesional que trabaja por cuenta propia.
Este concepto encuentra su origen en la antigüedad. Los llamados “mercenarios” eran personas sin jefe ni responsabilidad diaria. Es decir, laboraban si alguien les contrataba para cumplir con una tarea. Por lo general, aquellas tareas eran de carácter político o bélico, y no pocas veces consistían en asesinatos y secuestros.
Por supuesto que, hoy en día el término es más genérico, y mucho más ético. Luego de ser acuñado por escritores ingleses y posteriormente, españoles finalmente fue adaptado a los diccionarios de Oxford y la RAE.
Así que, cuando nos referimos a un freelancer hablamos de un profesional que resulta ser su propio jefe y por lo mismo, administra su tiempo de la forma que considera necesario y oportuno.
Por lo general, los freelancers no tienen un sitio establecido donde trabajar, sino que trabajan desde sus casas, así que controlan lo que pagan por los servicios básicos, como la conexión a la internet, luz eléctrica, y comida, entre otros. Es importante destacar que esta modalidad de trabajo es una forma más liviana de ganar dinero, muy práctica tanto para los jefes como los trabajadores, ya que el ahorro de espacio y dinero es muy significativo.
Particularmente para los empresarios, contratar a un freelancer es una ventaja enorme, porque puede lograr una reducción dramática en sus gastos publicitarios, al eliminar las comisiones y márgenes de ganancia escondidos de las agencias de publicidad tradicionales.

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